Podemos cuidar mucho lo que decimos, pero si nuestro cuerpo comunica otra cosa, el mensaje pierde fuerza. La comunicación no verbal no acompaña al mensaje: lo valida o lo contradice.
El cuerpo no miente (aunque lo intentemos)
Gestos, postura, tono, ritmo, mirada. Todo comunica. Por eso hay conversaciones que “no encajan”, aunque las palabras sean correctas. Y muchas veces comunica lo que intentamos ocultar:
- Inseguridad
- Duda
- Desacuerdo
- Desconexión
Habitar el cuerpo es parte de comunicar bien
Cuando el cuerpo está presente, la voz se asienta y el mensaje gana peso sin necesidad de imponerse. La comunicación consciente incluye:
- Presencia corporal
- Respiración
- Ritmo
- Coherencia entre lo que siento, pienso y digo

